Autor: Arístides Morales M. (ARIMOR)

 

 

El florecimiento de Aldeas o Villorrios se origina, tradicionalmente, con posterioridad al esfuerzo de grupos étnicos nómades que, cansados de deambular por sectores inhóspitos tras el sustento para sus familias, deciden radicarse donde las condiciones climáticas, recursos de agua, tierras aptas para el cultivo y bellezas naturales son favorables, proporcionando seguridad y protección a su descendencia frente a la persistente amenaza de inundaciones, lluvias torrenciales con vientos huracanados o terremotos.

Nacen así Villorrios en terrenos fértiles, bañados por ríos y provistos de vertientes para el agua de consumo de los pobladores.

Aunque parezca paradójico a mediados del Siglo Dieciocho, cuando Chile pertenecía al Reino de España, en los viejos aledaños bañados por las aguas de los ríos “Cato” y “Perquilauquén”, en el año 1754, el entonces Gobernador de Santiago y Conde de Poblaciones; Título Honorífico ostentado por el noble representante hispano, Ortiz de Rozas, ordena fundar en la ribera norte del río “Perquilauquén” el “Caserío de Huenutil”.

Basado en que los referidos valles estaban siendo ocupados y construidos con casas de adobe y totora, por numerosas familias que se avecindaban atraídas por las bondades de esas tierras vírgenes y fructíferas, provistas de bosques naturales y verdes campiñas de pastoreo.

Las feraces colinas que circundan estos ricos suelos estimuló el crecimiento vegetativo del poblado, erigiéndose profusamente toda suerte de viviendas ribereñas, cuyos moradores aprovechaban los recursos naturales para utilizarlos en sus construcciones, como así también el légamo para enriquecer sus cultivos hortícolas.

La vida transcurría apacible y feliz en el “VILLORRIO HUENUTIL”; y los lugareños vieron multiplicarse con profusión sus cosechas y crianzas de ganado.

Sin embargo, las intensas lluvias de crudos inviernos sucesivos, durante la década siguiente a la creación del “CASERÍO HUENUTIL” inundaron la Villa , destruyendo las rústicas casonas de adobe y extinguiendo el ganado que era arrastrado por las tormentosas aguas de ambos ríos, cuyas crecidas descargaban toda su furia sobre el poblado.

Este terrible desastre fluvial originó el éxodo masivo de una veintena de familias que abandonaron el anegado villorrio.

Pero en el espíritu vigoroso del labriego tenaz, permanecía viva la fuerza y la esperanza frente a las adversidades de la naturaleza y decidieron emigrar hacia el norte. Donde se reencontraron con terrenos aptos para subsistir con mayor seguridad, razón que los obligó a ubicar lugares más altos; estableciéndose por fin en la bifurcación del camino Real Norte – Sur con la ruta a Cauquenes.

Precisamente, en la conexión de estos caminos existía una vertiente de agua pura y cristalina ; la que aún permanece en el Centro de nuestra ciudad; cuyo nombre nativo es “El Puquio”, vocablo de origen incaico que significa “Pozo” o “ Vertiente”.

En la actualidad esta verdadera reliquia histórica que todo parralino de corazón debiera conocer y venerar por su extraordinaria importancia rupestre, permanece allí, como mudo testigo del pasado glorioso y abnegado de nuestros ancestros.

Como el nombre “PUQUIO” proviene del idioma Quechua, no cabe duda que el origen de nuestras raíces se remota También a períodos prehistóricos, probablemente anteriores a las primeras incursiones que efectuaron los Incas al sur del río Maule.

Está comprobado que la atractiva vertiente que brota en el plano inclinado de calle Ignacio Carrera Pinto, entre Aníbal Pinto y San Diego hoy Calle Pablo Neruda, reconocido como lugar de unión de los caminos principales a la costa con el longitudinal Norte – Sur, era el punto obligado de concentración de los primeros viajeros o emigrantes que se desplazaban por el valle central; donde alternaban cordialmente en las tertulias a orillas del “PUQUIO” y el infaltable fogón, durante sus peregrinaciones en carretas, caballos o extraños carruajes denominados por la plebe “Birlochos”; vehículos que constituían privilegio solo de los españoles; y que utilizaba en sus viajes por el camino real, el gobernador de Chile y Virrey del Perú, Don Ambrosio O’Higgins, escoltado por un numeroso séquito, en sus reiteradas incursiones desde el Fundo “LAS CANTERAS”

De Chillán , por el Camino Real hacia el Caserío de Huenutil.

 

Al parecer los españoles quedaron deslumbrados por la belleza natural del PUQUIO y sus verdes campiñas cubiertas de viñedos y abundantes flores silvestres blancas, observándose hacia los bajos del norte, el deslizar cantarino de un Estero; razón que les hizo denominar a este lugar de estacionamiento y solaz, para el descanso de jinetes y bestias : “FLORIDA BLANCA”.

            En este sector de convergencia de las rutas a Cauquenes y Norte – Sur, poéticamente bautizado por los peregrinos como “FLORIDA BLANCA”, al que se habían avecindado, aproximadamente veinte familias en el año 1762, quienes huyeron al desastre fluvial de “HUENUTIL” se efectuó, tras prolongados estudios del terreno, el primer trazado del Caserío; y la distribución ordenada de sitios o solares, en un amplio retazo de tierras fértiles que se extendían entre las calles “SOLEDAD” por el norte; “ANIBAL PINTO” por el sur; “BALMACEDA” por el este y “ARTURO PRAT” por el oeste.

            Esta delineación se efectuó para que dichos “Asentados” pudieran construir sus casas, plantíos y cierros definitivos, manteniendo sus comodatos en espera de la donación Oficial de la Corona.

            Vertiginosamente comenzó a aumentar el número de construcciones y de nuevos propietarios; debido a la importancia que le imprimía el gran flujo de viajeros que obligadamente debían o pernoctar junto al “PUQUIO” EN “FLORIDA BLANCA” paraje frondoso y privilegiado por su ubicación y belleza natural.

 

            Fue así como en el año 1794, el Cura del Pueblo, Don Bernardo de Barriga Vallejos, elevó una solicitud al Gobernador del Reino y Representante de su Majestad Carlos IV de España, Don Ambrosio O’Higgins, con residencia en Santiago; requiriendo que la “Doctrina de la Florida Blanca” fuese reconocida como Grupo Social Humano en Desarrollo; y por ende, se le otorgara “Testimonio Real” de carácter administrativo; cuya resolución traería consigo el goce de garantías “Político, Orgánicas y Económicas” para la referida Comunidad en gestión.

            El Cura Don Bernardo de Barriga Vallejos, cuya memoria está perpetua en una de las Calles principales de la actual Población Arrau Méndez, era en aquellos años, el “Alma Mater del Poblado”; pues tenia además a su cargo, la Iglesia y la Escuela del Villorrio; únicos Centros Culturales y Espirituales de la naciente Villa; razón por la que contaba con el apoyo incondicional y la admiración de toda la Comarca; puesto que eran muchos los nativos que acudían al Templo y a la Escuelita, para oír sus sabias enseñanzas y oraciones.

            La importancia de la Villa “Florida Blanca”, dio entonces “Fe y Justificado Miramiento” para distinguirla como “Doctrina”, pasando “Por la Gracia del Redentor” a denominarse: DOCTRINA DE LA FLORIDA BLANCA”.

            Transcurrido un año de la formal petición del benemérito religioso Don Bernardo de Barriga; el Ilustre Virrey del Perú y Gobernador del Reino de Chile, Don Ambrosio O’Higgins, en cuyo honor se erigió un monumento esculpido en bronce en el recinto de la Plaza de Armas, frente al Liceo B – 30 “Federico Heise Marti” de nuestra ciudad, el que fue construido por el inolvidable Escultor y Profesor de Artes Plásticas Talquino, Don José Miguel Cruz, se accedió, de muy buen agrado a tan justificada petición; dictándose para el efecto el Decreto de fecha 27 de Febrero de 1795, mediante el cual, se crea en definitiva la “VILLA REINA LUISA DEL PARRAL”, resolución que adopto el Hidalgo Gobernador en homenaje a la gentil esposa del Rey Carlos IV.

            Era la época gloriosa en que los nobles caballeros de España actuaban con pundonor y la mayor delicadeza al servicio de la Corona.

            De allí que el entonces Gobernador de Chile y Virrey del Perú, Don Ambrosio O’Higgins, perpetuando el nombre de la esposa del Monarca, dedicara el nuevo Poblado, por Decreto Real, a tan distinguida Dama, nominándola en definitiva, “VILLA REINA LUISA DEL PARRAL”

El jolgorio de los pobladores se manifestó a través de bailes, desfiles y carreras a la chilena; además de una Santa Misa oficiada ex profeso por el propio religioso Don Bernardo de Barriga.

            Así, había nacido a la vida Oficial, bajo el Reinado de Carlos IV, nuestra heroica………

RESEÑA HISTÓRICA DE PARRAL

“VILLA REINA LUISA DEL PARRAL”.

 

 

            El tiempo se desliza veloz y en los inicios del siglo XX , nace     el Chile Independiente, quedando la “VILLA REINA LUISA DEL PARRAL”, adscrita a la jurisdicción de Cauquenes en la División Administrativa del país, efectuada en el año 1826.

            Nueve años más tarde, cuando la Villa ya era floreciente, un violento terremoto la destruyó el 20 de febrero de 1835, convirtiendo en ruinas al poblado, construido con tanto esfuerzo por sus habitantes.

            Sin embargo, el benévolo “PUQUIO” con el alegre musitar de sus aguas estimuló a los damnificados, para que con entusiasmo y vigor reconstruyeran sus hogares, tan terriblemente arrasados por las fuerzas devastadoras del sismo; transformándose de nuevo en una comunidad pujante que no se amilanó ante tan cruel adversidad.

            Ahora distribuida en más solares, la Villa acrecentó sus límites urbanos hasta completar veinticinco manzanas bien cuadriculadas a comienzos del año 1845; pasando a constituir la calle Unión, (actualmente calle Ignacio Carrera Pinto) su arteria principal; en consideración a que era la única ruta o camino Troncal de Chile, por donde necesariamente, transitaban viajeros hacia el Norte; Sur; Cordillera y Mar.

            De esta forma nuestra “VILLA REINA LUISA DEL PARRAL” logra obtener su Título definitivo de Ciudad en el año 1868.

            Allá por el año 1873, Parral se perfilaba ya como una ciudad próspera y floreciente; y en consideración a su posición geográfica, importancia urbanística, crecimiento demográfico e innegables recursos productivos, fue anexada a la Provincia de Linares, pasando a depender administrativamente de esta importante jurisdicción.

            A petición de las autoridades y connotados vecinos que daban vida a Parral, en el curso del año 1896, se ordena confeccionar el Primer Plano Oficial de la Ciudad, cuyos límites se habían ampliado considerablemente, lindando al Norte con Calle Soledad; al Sur con la Alameda de las Delicias; al Este con calle Oriente (hoy Avenida Dr. Mario Mujica Bordalì); y al Oeste con la Línea Longitudinal de Ferrocarriles del Estado.

            Años más tarde, se fueron aglutinando en su entorno diversos poblados o apéndices como “Arrau Méndez”; “Viña del Mar”; “Las Margaritas”; y la “Población Buenos Aires” importante caserío que aún conserva su estirpe Colonial, a cuyo término, se construyó el Cementerio Católico, actualmente administrado por la Parroquia San José.

            Posteriormente PARRAL, surge como urbe pujante y vigorosa, otorgándole vital importancia a su modernización, la creación de Industrias Cerveceras; de Leche Condensada; Molineras; Fábrica de Jabón; Curtidurías y la Primera Planta elaboradora de Aceite, cuyo Edificio quedó construido en calle Tarapacá entre Aníbal Pinto y San Diego (hoy calle Pablo Neruda); pero no funcionó por carecer de fuerza motriz, habiendo sido su propulsor, el recordado hombre público Don Cesar Rossetti, destacada figura de la política nacional.

            Como es natural la creación de Industrias, trajo consigo un importante impulso a las actividades comerciales, surgiendo la apertura del Banco Español; Banco Talca; Banco de Chile; Banco Italiano; y Caja Nacional de Ahorros (hoy Banco del Estado de Chile), instituciones que facilitaban intensamente el movimiento comercial; naciendo además; importantes organismos receptores de Productos Agrícolas como : Williamson Balfour y CIA Ltda.; Ducan Fox; Gildemeister y CIA Ltda.; Sutton y CIA.; y otros.

            Fue la época gloriosa de resurgimiento económico, social e industrial; y por lo mismo era necesario dotarla de medios de transportes adecuados para trasladar productos y pasajeros de un sector a otro de la ciudad; razón por la que se crearon los románticos e inolvidables “Carros Urbanos” o “A Sangre”; denominados así, porque eran arrastrados por briosos corceles.

            La línea paralela acerada construida ex profeso, partía desde el antiguo Molino Bauerle, al extremo Norte de calle Urrutia, contiguo al “Estero Parral”; y continuaba por Aníbal Pinto, hasta la Estación de Ferrocarriles.

            Frente al actual Centro Banco, se encontraba al Cruce de Líneas; donde estos pintorescos Carritos de color amarillo, efectuaban maniobras de cambio, tanto del Carro Principal como su Acoplado; para continuar viaje hasta su destino.

            También existía un Ramal de este original medio de transporte que llegaba a “La Recoba Vieja”, lugar donde en la actualidad se erige el imponente edificio de “Carabineros de Chile”.

            Como toda ciudad culta y progresista, con posterioridad al terremoto del 24 de Enero de 1939; Parral tuvo un notable reflorecimiento, acelerando su modernización y proceso de reconstrucción, la Corporación de Reconstrucción y Auxilio, creada ex profeso, para ayudar a los damnificados, por el recordado Presidente Don Pedro Aguirre Cerda.

            No obstante su naturaleza netamente agrícola en que apoyaba la dinámica económica esta sufrida ciudad, comenzaron a surgir nuevas industrias las que crearon más fuentes de trabajo para la población.

            En los sectores rurales, gracias a la abundancia de Riego, originado por los Embalses “Bullileo” y “Digua” proliferaron miles de hectáreas de arrozales que se convirtieron en la principal riqueza de la zona, desplazando a segundo plano los cultivos tradicionales y la crianza de ganado, al extremo de lograr alcanzar más del 60% de la producción Nacional del llamado “Oro Blanco”.

            La extensión de riego hacia el sector Sur – Poniente, especialmente los centros rurales aledaños al camino Parral – Cauquenes, estimularon a los agricultores a exterminar los grandes espinales que junto con cubrir la zona, denominada por aquellos años : “Las Cauchas”, por ser terrenos de secano cubiertos de Espinos y Cardos; para que efectuaran un destronque masivo, nivelando terrenos infértiles que cubrieron de pretiles, sobre los que arrojaron la prolifera semilla de arroz; siendo el iniciador de este cultivo, el empresario agrícola Don Manuel Olivares.

            Larga es la nómina de visionarios que imitaron a Don Manuel Olivares, como Don Luis Aurelio Pinochet Alvis; Don Enrique Astorga Barriga; Don Agustín Retamal López; Don Miguel Núñez Fuentes; y muchos otros que aún persisten en este pródigo cultivo.

 

De este modo los áridos campos parralinos se fueron transformando en hermosos vergeles con miles de hectáreas sembradas de arroz, transformándose en la principal riqueza de la Región. Esto trajo consigo la creación de nuevas Plantas Secadoras y Elaboradoras, siendo la primera la Industria Arrocera “INAPAR”, Rubio, Fraumeni y Mitaraki, ubicada al extremo oriente de Avenida Aníbal Pinto, frente Hospital San José.

Hoy, nuestra ciudad cuenta con industrias importantes de esta naturaleza, absorbiendo mano de obra con una febril actividad destinada al cultivo del arroz.

En el aspecto urbanístico y habitacional, Parral ha logrado un repunte extraordinario.

Cuenta en la actualidad con más de un centenar de cómodos departamentos, distribuidos en Edificios de cuatro pisos, como así también, importantes núcleos de modernas poblaciones, en construcción sólida; de uno y dos pisos, dotados de urbanización completa.

El área Rural ha logrado también un auge notorio, tanto en el mejoramiento de caminos, como construcción y reparación de Escuelas; dotación de Agua Potable; Alcantarillado; Alumbrado Público y Poblacional; además de construcción de Aceras y Soleras.

Transcurridos 195 años desde la Fundación de la “Villa Reina Luisa del Parral”, nuestra ciudad se alza orgullosa y fértil al Sur de la Región del Maule, mostrando, con verdadero orgullo, su rostro moderno y promisorio, solo comparable con las más importante s ciudades del País; sobresaliendo EMELECTRIC S.A.

Es notorio y digno de mención aparte la riqueza turística de Parral y sus alrededores, constituyendo por lo mismo un gran centro de atracción para las prácticas deportivas y náuticas, como es el caso de “TERMAS DE CATILLO”, “TRANQUE DIGUA”, EMBALSE BULLILEO”, “LAGUNA DE AMARGO”, “LAGUNA DE SUAREZ”, “BALNEARIO LA BALSA”; y sus hermosos ríos de agua s cristalinas : “PERQUILAUQUEN”, “CATO”, “BULLILEO”, “MALCHO” y “LONGAVI”, cuyas aguas cantarinas son un mensaje eterno del blanco inmaculado de nuestra cordillera hacia la inmensidad del océano, en las incomparables playas de “PELLUHUE”, “CURANIPE”, “CHANCO”, y “TREGUALEMU”.

            Una mirada retroactiva a lo que fuera “LOS BAJOS DE HUENUTIL”; la “VILLA FLORIDA BLANCA” y “VILLA REINA LUISA DEL PARRAL”, hace alrededor de dos siglos, nos deja marcada aquí, en esta breve reseña del glorioso “PUQUIO”, y el galope incesante del tiempo, una lección ejemplar, de cómo los pueblos surgen por el empuje y la perseverancia de sus hombres, quienes luchan incansablemente contra la adversidades y fuerzas de la naturaleza, para salir siempre airosos en el logro de sus objetivos comunes, tendientes a preservar la vida y el futuro de la Comunidad en que actúan.

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